Evaluaciones en papel frente a evaluaciones digitales: por qué las instituciones no tienen por qué elegir

A medida que la tecnología sigue marcando casi todos los aspectos de la vida moderna, los programas de evaluación se ven sometidos a una presión cada vez mayor para evolucionar al mismo ritmo. Muchos ministerios, organismos de certificación y proveedores de servicios de evaluación están explorando formas de modernizar la realización de las evaluaciones, a menudo pasando de las pruebas en papel a los formatos digitales.

Pero, ¿es el paso al formato digital siempre la mejor opción?

Aunque las evaluaciones digitales ofrecen ventajas en muchas situaciones, las evaluaciones en papel siguen desempeñando una función importante. Este artículo analiza los puntos fuertes y las limitaciones tanto de las evaluaciones en papel como de las digitales, y explica por qué la elección no es binaria.

¿Por qué la el debate entre la evaluación en papel y la digital ha resurgido

La BBC informa que en Suecia se ha observado un descenso de los niveles de alfabetización en los últimos años y que, para combatir este problema, se ha vuelto a poner el énfasis en los libros físicos y el papel en las aulas. Aunque iniciar a los alumnos en el uso de tabletas ya en la etapa de educación infantil puede prepararlos para la vida digital, el Gobierno sueco sostiene ahora que las clases sin pantallas ayudan a desarrollar mejores habilidades de lectura y escritura.

 

El cambio de política de Suecia refleja una reevaluación más amplia de la rápida digitalización en el ámbito educativo. El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2023 de la UNESCO señalaba que casi el 25 % de los países había prohibido el uso de teléfonos inteligentes en los centros educativos, lo que pone de relieve el creciente escrutinio de los efectos de la tecnología en el aprendizaje, el bienestar y la participación de los alumnos. 

Aunque la investigación no establece una relación sencilla de causa y efecto, estos debates han llevado a las organizaciones a replantearse sus supuestos sobre los enfoques de enseñanza y aprendizaje que dan prioridad a lo digital, incluso en lo que respecta a la evaluación.  

Por qué los programas de evaluación totalmente digitales siguen enfrentándose a retos

A menudo, lo que subyace a estos debates no es necesariamente la convicción de que el papel sea siempre intrínsecamente mejor, sino las dificultades prácticas a las que siguen enfrentándose algunos programas totalmente digitales. Comprender estos retos ayuda a explicar por qué algunas organizaciones se muestran reacias a apostar por modelos totalmente digitales. 

Hay algunas formas de evaluación que siguen funcionando mejor en papel

Los programas de evaluación totalmente digitales pueden ofrecer ventajas significativas en la recopilación de datos y la elaboración de informes. Además, resultan especialmente adecuados para materias con un alto contenido de conocimientos, como las ciencias, en las que las preguntas tienen respuestas correctas e incorrectas claramente definidas que pueden registrarse y puntuarse de forma coherente a gran escala. 

Sin embargo, aunque los formatos digitales pueden ser un método de presentación eficaz, no siempre son la forma más eficaz de recabar pruebas de la competencia que se está evaluando. Por ejemplo, las tareas que requieren que los candidatos anoten textos, redacten ensayos, desarrollen argumentos extensos o muestren procesos detallados de resolución de problemas son más difíciles de evaluar mediante enfoques totalmente digitales. Las preguntas que exigen demostrar la caligrafía o las habilidades de dibujo también resultan difíciles de evaluar digitalmente. 

Además, un metaanálisis de 2018 reveló que la comprensión lectora solía ser mejor cuando los alumnos leían en papel que en pantallas, sobre todo en situaciones con límite de tiempo. Esto sugiere que las tareas de evaluación que requieren una lectura atenta y un análisis detallado del texto pueden, en algunos contextos, realizarse de forma más eficaz en papel.

Consideraciones prácticas más allá del diseño de la evaluación

Aunque un formato digital resulte adecuado para la propia evaluación, pueden seguir existiendo dificultades relacionadas con la infraestructura. La realización de evaluaciones digitales a gran escala depende de una conectividad fiable, del acceso a dispositivos adecuados y de que los candidatos tengan un cierto nivel de familiaridad con las tecnologías digitales.

Los datos del Centro Nacional de Estadísticas Educativas (NCES) indican que no siempre se puede dar por sentado que se dan estas condiciones. Para algunos grupos de examinados —por ejemplo, los candidatos de zonas rurales o remotas, los de bajos ingresos, los estudiantes de más edad con un menor nivel de alfabetización digital y los candidatos con discapacidad o que necesitan adaptaciones— el acceso desigual a la tecnología puede suponer barreras adicionales para su participación.

Como consecuencia, las organizaciones pueden encontrarse con dificultades a la hora de ofrecer una experiencia de evaluación justa, coherente y accesible a un conjunto diverso de candidatos. 

La modernización no significa que haya una solución única para todos

La transformación digital rara vez es lineal: la mayoría de las organizaciones no pasan de un sistema 100 % en papel a uno 100 % digital de la noche a la mañana. Por el contrario, la modernización suele producirse de forma gradual, y los distintos programas de evaluación, departamentos o modelos de prestación de servicios evolucionan a ritmos diferentes. 

El ritmo del cambio también depende de la preparación de las instituciones. Lo que puede funcionar para una gran organización nacional de evaluación puede no resultar viable para una institución más pequeña con recursos limitados o una infraestructura diferente. 

En la práctica, esto significa que la modernización rara vez es una cuestión de «todo o nada», ni tiene por qué serlo. Muchas instituciones están descubriendo las ventajas de mantener ambos formatos como parte de su estrategia de evaluación a largo plazo. Algunas asignaturas o actividades de evaluación pueden pasar a la digitalización antes que otras, lo que permite a las organizaciones modernizarse de forma gradual y a un ritmo manejable que beneficia tanto a los candidatos como a los evaluadores.  

El verdadero reto de combinar las evaluaciones en papel y las digitales

La cuestión, por tanto, no es si las evaluaciones en papel y las digitales pueden coexistir, sino la complejidad que surge al gestionar estas diferentes modalidades de forma simultánea. Aunque ofrecer ambos formatos, el digital y el en papel, pueda parecer una solución sencilla, a menudo genera flujos de trabajo independientes que aumentan la carga administrativa de la organización. 

Por ejemplo, es posible que los evaluadores tengan que conciliar la información de varios sistemas, cotejar manualmente las respuestas en papel con los registros digitales o gestionar los procesos de calificación y elaboración de informes para una misma evaluación en plataformas distintas.

Además, cuando los datos de evaluación se distribuyen entre varios sistemas, resulta más difícil mantener una única fuente de información fiable. Los administradores pueden encontrarse con discrepancias entre registros, retrasos en la elaboración de informes o dificultades para garantizar que los datos de evaluación se mantengan coherentes a lo largo de todo el proceso. Y cuantos más sistemas intervengan, mayor será el riesgo de que se produzcan errores en la introducción de datos y de que los resultados de los informes sean sesgados.

Aunque estos problemas pueden ser manejables en programas de evaluación de menor envergadura, la complejidad aumenta a medida que crece el volumen de evaluaciones. Los procesos que requieren la cotejación manual, la introducción duplicada de datos o flujos de trabajo de generación de informes independientes pueden llegar a ser cada vez más laboriosos y difíciles de mantener. Por ello, a medida que las organizaciones continúan modernizando y ampliando la prestación de servicios de evaluación, muchas buscan formas de mantener la flexibilidad sin introducir las ineficiencias que pueden generar los flujos de trabajo inconexos.

Por qué los modelos de evaluación híbridos están suscitando cada vez más interés

Para muchas organizaciones, la solución pasa por un enfoque híbrido que reduce las dificultades operativas que supone gestionar ambos modelos de prestación de servicios de forma independiente. Esto ofrece las siguientes ventajas clave:

Flexibilidad durante la transformación digital

Un modelo de evaluación híbrido permite a las organizaciones modernizarse a un ritmo asumible, reduciendo el riesgo de implementación y manteniendo al mismo tiempo la continuidad. Los distintos programas de evaluación, departamentos o regiones pueden avanzar a ritmos diferentes, en función de su preparación operativa y sus prioridades. 

Por ejemplo, un programa nacional de evaluaciones puede implantar la realización digital de las pruebas en las distintas regiones a lo largo de varios años, lo que permite a los equipos identificar problemas, resolverlos e incorporar las lecciones aprendidas antes de ampliar la implantación a mayor escala.

Responder a las diversas necesidades de evaluación

Los modelos de evaluación híbridos permiten a las instituciones seleccionar el formato que mejor se adapte a las competencias que se evalúan, utilizando los medios digitales cuando aportan un valor añadido y continuando con el uso del papel para aquellas tareas en las que es más adecuado responder a mano. 

Esta flexibilidad puede aplicarse incluso dentro de una misma evaluación. Por ejemplo, los candidatos podrían responder a preguntas de opción múltiple de forma digital, mientras que responderían a preguntas de desarrollo más extensas en papel. Este enfoque permite a las instituciones recabar diferentes tipos de pruebas en una única evaluación, al tiempo que se mantiene una experiencia de evaluación coherente.

Mantener la coherencia operativa

Los enfoques híbridos permiten a las organizaciones ofrecer evaluaciones tanto en papel como en formato digital sin que ello suponga una fragmentación. En lugar de gestionar procesos independientes para los distintos formatos de evaluación, las instituciones pueden mantener un seguimiento, una calificación y una presentación de informes coherentes en todo su programa de evaluación. Esto les permite conservar la flexibilidad descrita anteriormente, al tiempo que garantizan un funcionamiento fluido a medida que los programas crecen y evolucionan.

Cómo es un flujo de trabajo híbrido en la práctica

Un flujo de trabajo híbrido es el mecanismo que integra las respuestas en papel y las digitales en un único proceso de evaluación. Así es como podría funcionar:

  1. A medida que los candidatos completan cada componente de la evaluación, sus respuestas se registran y se vinculan al mismo expediente de evaluación mediante un identificador único; por ejemplo, el enfoque de evaluación híbrido de TAO utiliza códigos QR para ello. 
  2. Una vez vinculadas, todas las respuestas siguen el mismo flujo de trabajo, lo que permite a los administradores realizar un seguimiento de su finalización, asignar las respuestas para su corrección y supervisar el progreso, todo ello desde un único sistema.
  3. A continuación, los distintos tipos de respuestas pueden calificarse mediante el método adecuado, sin dejar de formar parte de la misma evaluación. Las respuestas de opción múltiple pueden puntuarse automáticamente, mientras que los textos de desarrollo pueden asignarse a evaluadores para su corrección manual.
  4. Una vez finalizada la calificación, todos los datos de evaluación se consolidan en un único conjunto de datos, lo que crea una fuente única de información fiable para la elaboración de informes y el análisis. Esto mejora la trazabilidad, al tiempo que reduce las tareas administrativas manuales y el riesgo de errores en la introducción de datos.

Modernizar la realización de las evaluaciones sin causar trastornos

A la hora de decidir si el formato en papel, el digital o el híbrido es la opción más adecuada, algunos aspectos clave a tener en cuenta pueden ser:

  • Objetivos de la evaluación y tipos de preguntas: ¿Qué formato de realización se adapta mejor a las habilidades o competencias que se evalúan? ¿Podrían beneficiarse diferentes partes de la evaluación de distintos formatos? 
  • Continuidad operativa: ¿Cómo afectará el paso del papel al formato digital —o la introducción de un modelo híbrido— a los flujos de trabajo actuales en materia de calificación, elaboración de informes y administración? ¿Qué cambios será necesario introducir en la formación del personal o en los procesos operativos? 
  • Escalabilidad y eficiencia: ¿Pueden adaptarse los procesos de calificación, elaboración de informes y gestión administrativa al aumento del número de candidatos? ¿Este enfoque reducirá o aumentará los procesos manuales? 
  • Integridad y coherencia de la evaluación: ¿Cómo garantizará la organización que los resultados sean comparables, independientemente de si las respuestas se envían en papel o por vía digital? ¿Cómo garantizará la organización una experiencia de evaluación segura, fiable y accesible? 
  • Flexibilidad para necesidades futuras: ¿Puede el modelo de impartición adaptarse a nuevos tipos de preguntas, requisitos de evaluación o tecnologías sin necesidad de rediseñar todo el programa? 

Planificación de la realización sostenible de evaluaciones con TAO

La realización de las evaluaciones ya no se reduce simplemente a elegir entre el formato en papel y el digital. A medida que las organizaciones se modernizan, la atención se centra cada vez más en ofrecer evaluaciones que respalden de la mejor manera posible los objetivos institucionales y las necesidades de los candidatos. A la hora de evaluar los distintos modelos, las instituciones deben tener en cuenta no solo los requisitos de las propias evaluaciones, sino también los requisitos operativos a largo plazo para llevar a cabo con éxito el programa de evaluaciones a gran escala.  

El enfoque híbrido de evaluación de TAO es compatible con flujos de trabajo en papel, digitales e híbridos dentro de un sistema unificado, lo que ayuda a las instituciones a modernizar la realización de las evaluaciones al tiempo que mantienen unas operaciones flexibles, eficientes y fiables. Para obtener más información, ponte en contacto con nuestro especialista en ventas en inbound@taotesting.com

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